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(Pa' los contra...)

 "Puerto Rico, 11 Agosto 2009

Aterrizaje forzoso

El epidemiólogo del Estado –aunque a estas alturas se desconoce si esa posición realmente existe- debe emitir un aviso en el que se establezca que vivir en Puerto Rico puede ser altamente peligroso para la salud, sobre todo la mental

Más aún si uno se ha ido de vacaciones por unas semanas, para desconectarse del desmadre general y, al tomar el taxi de regreso, se percata que alguien, a mi salida, había puesto en “pausa” la película isleña y ahora, de bienvenida, le dio “play”: las mismas discusiones que uno dejó al irse, los mismos personajes patéticos e incompetentes. Peor aún, hay una percepción de que el deterioro es progresivo. Y “progresista”...

  ...Un aterrizaje forzoso a nuestra triste realidad.

Pero hace falta salir y tomar aire, sacar la cabeza del insularismo y reconocer que existe un mundo allá afuera, con problemas similares, pero a diferencia nuestra, con un GPS de hacia dónde se va y con alguien en el timón.
Como el sur también existe, y por esta vez no me refiero al sur ponceño, el cual últimamente no parece existir, sino al sur latinoamericano, aterricé con una gran curiosidad y despegué con una gran esperanza de Uruguay, un país pequeño, dentro del contexto latinoamericano, con una población menor que la de Puerto Rico, pero que tiene un gobierno progresista, en el mejor sentido de la palabra, que ha enfocado su esfuerzo en la lucha contra la pobreza -no contra los pobres- y en la desigualdad social como estrategia de desarrollo.

Lo primero que tendríamos que aprender de ellos es que para hacer el proyecto de un nuevo país, los sectores de centro, liberales y de izquierda se pusieron de acuerdo para hacer un Frente Amplio que ganó las elecciones y ha puesto al país en marcha. El ritmo de crecimiento económico de Uruguay está entre el 7% y el 10%, lo que lo coloca en la posición 15 a nivel mundial mientras que Estados Unidos está en la 181 y Puerto Rico en la 212.

En los cinco años que lleva el Frente Amplio se ha afirmado un proceso sostenido de inversión que alcanzó el 18% del PIB, la cifra más alta de los últimos 50 años. En el desarrollo industrial se han generado más de 180,000 nuevos empleos, las exportaciones de bienes y servicio superaron los $10,000 millones, los productos se diversificaron, se abrieron nuevos mercados y se exporta a múltiples destinos generando una mayor estabilidad para la venta de la producción nacional. El salario real ha crecido en un 19%, el salario mínimo se cuadruplicó y las pensiones a los jubilados se duplicaron.
Ya estos números de por sí me levantaron el ánimo mientras el espíritu se regocijaba con la presencia de entrañables amigos como el cantautor Daniel Viglietti, una visita al pueblito donde se crió Tony Croatto y la compañía de nuestra embajadora boricua en Montevideo, Marcia Rivera, y su esposo Luis Yarzábal, que me ayudaron a completar el panorama en la búsqueda de esperanza al margen del Río la Plata.

Si uno pregunta en Puerto Rico ¿cómo está la criminalidad?, la respuesta se dirige a cuántos mataron hoy. Hice la misma pregunta allá. En el 2008 hubo 60 asesinatos; en Puerto Rico 807. La razón es sencilla: la pobreza ha descendido en 12 puntos y la indigencia ha decrecido un 1%. Allí empresarios, gobierno y trabajadores acuerdan normas para cada industria, se formalizaron miles de pequeños negocios y el desempleo está por debajo del 7%. Además, hay un sistema nacional integrado que asegura el acceso a la salud para la mayoría de los uruguayos.

Cierro con la educación: se destinaron más de $1,400 millones, el triple de lo que antes se destinaba, las clases comenzaron con normalidad y entusiasmo y se han entregado 360,000 “laptops” a los estudiantes que se utilizan diariamente en las escuelas y que también han servido para alfabetizar en computación a los padres.

No es Alicia en el País de las Maravillas, es simplemente un país con un propósito, un liderato comprometido con ese propósito y, oigan esto los populares “asustaos”, con soberanía para tener el poder de hacer lo que hay que hacer."

http://www.rec-end.com/images/2010/03/31/silveriohumort.jpg

SILVERIO PÉREZ

HUMORISTA

jajaja...!

...'ta buena esta!

 

Caminando sin Rumbo por Montevideo

http://www.caminandosinrumbo.com/uruguay/monte/index.htm. Aconsejo ingresar a ese sitio y mirar no solo todas las referencias a  Uruguay y los uruguayos, sino explorar otros lugares del mundo con la particular visión de un grupo de amigos que ve lo que nosotros no somos capaces de observar. La foto de portada la colgó otro admirador de Montevideo en Skyscrapercity.com, el resto las tomó Mariano.

Un buen día nos encontramos caminando sin rumbo en la ciudad de Montevideo. Nuestra mayor impresión no fueron las cosas tangibles que siempre atraen al visitante. El trato de las personas fue lo que nos cautivó. El respeto máximo que demuestran los residentes de esta ciudad. Según caminábamos por las avenidas y parques, nadie nos molestaba, ni siquiera nos miraban. Cuando fijábamos la vista en el rostro de alguien, tal persona, hombre o mujer, nos esquivaba la mirada. Al principio nos preocupamos, estamos acostumbrados a que se nos mire y si miramos que no nos huyan. Pero la aparente frialdad del respeto en esta ciudad es congeladora. Hasta que por necesidad tuvimos que hacerle una pregunta a una persona en la calle. Entonces nos sorprendió la amabilidad que fue desbordante. Y no fue casualidad, todos son así. Al segundo día, estábamos preguntando por preguntar.

Montevideo es la capital política y económica de Uruguay. Al país se le estima una población de tres millones y medio de personas, de éstas, la mitad residen en Montevideo. La ciudad no es gigantesca pero sí de una considerable extensión. Lo suficiente para darse una buena perdida si toma la calle que no es. El tráfico de automóviles puede ser congestionado en ciertas partes pero no desesperante, por lo general fluye de forma ordenada. Nosotros hemos alquilado un carro cada vez que hemos visitado, como es de esperar en la primera visita tuvimos que orientarnos, pero nunca hemos tenido ningún problema al conducir en esta ciudad. Los parqueos son un poco más estrechos de lo que estamos acostumbrados, aunque es sólo una cosa de adaptarse lo cual en cada visita nos toma un par de días.


La ciudad tiene ciertas zonas que son muy atractivas. La sección más antigua es la Ciudad Vieja. Aquí vimos reliquias de la era colonial, tiendas de artículos exclusivos tanto para los turistas como para el consumidor local. Al final de la Ciudad Vieja, próximo a los muelles de la bahía de Montevideo, está el alegre Mercado del Puerto donde debe de ir a almorzar un sábado. Es preferible, después que se haya orientado, que estacione el auto y recorra esta área a pie. Trate de no estar muy tarde aquí, después que cierran las oficinas y las tiendas se desaparece todo el mundo y esta área se vuelve bastante solitaria.

La Ciudad Vieja antes era llamada la Ciudadela y era protegida por una muralla. También tenía fuertes y otras edificaciones militares, pero de eso ya queda poco. En realidad, a pesar que las construcciones que vemos en esa zona son antiguas, ya es la segunda o tercera generación en el desarrollo de Montevideo.

El Centro se desenvuelve a lo largo de la Avenida 18 de Julio. Los edificios en esta calle representan todas las épocas del siglo XX. Los uruguayos son muy cuidadosos y han sabido proteger estas construcciones. Según nos vamos alejando de la Ciudad Vieja es como si fuéramos avanzando a través del tiempo. Para aquellos que les interesa más lo que hay adentro que afuera, en esta zona podrá hacer todo tipo de compras. Entre los artículos que más nos llamaron la atención vimos unas chaquetas de cuero excelentes. También notamos gran cantidad de cuarzo trabajado en esferas, pirámides y otras formas.


Esta avenida es una de esas calles que nos encanta caminar, desde la Plaza Independencia hasta el Obelisco. Cada vez que visitamos Montevideo hacemos este recorrido al menos una vez. Es que a lo largo de la avenida hay varios parques o plazas no muy grandes. Cada uno de ellos es único y todos tienen donde sentarse y disfrutar el momento. Es maravilloso después de un rato pararse y caminar hasta el próximo porque es un cambio de ambiente radical. Como si estuviésemos viajando de una ciudad a otra en cosa de minutos. Claro si de verdad quiere ir al parque continúe caminando pasado el Obelisco o vaya al parque Rodó donde encontrará todo tipo de actividades propias de un parque elegante dentro de una ciudad.

A lo largo de la Avenida 18 de Julio también encontramos la Biblioteca Nacional y la Universidad - o Facultad como le llaman allí - de Leyes, grandes bancos y la Intendencia Municipal de Montevideo. Los domingos frente a la Biblioteca, se extiende unas cuadras por una de esas calles hacia abajo, tienen una feria (un mercado de pulga) donde puede encontrar todo tipo de novedades; desde antigüedades hasta canarios.

En esta zona hay toda clase de restaurantes. Desde las hamburguesas americanas hasta las abundantes parrilladas. Un detalle que nos sorprendió fue la atención en los restaurantes. En Montevideo la gente no sólo va a comer, también van a conversar y con un refresco o alguna otra bebida y unos bocadillos se pasan un buen rato, mucho más de lo que se toma consumir lo ordenado. Y los camareros siguen tan atentos como lo eran cuando lo recibieron.
 
Bordeando la orilla del Río de la Plata se encuentra la ribera uruguaya. Próxima a la ribera encontramos una amplia avenida llamada La Rambla. A este nombre le agregan calificativos según la sección de la ciudad, pero sigue siendo La Rambla a todo lo largo. Aquí es donde es la cosa. Los edificios continúan creciendo, no aparenta quedar espacio disponible, pero de alguna manera, siguen multiplicándose de forma increíble. Cada vez más modernos y pintorescos. La impresión que nos llevamos es que aquí es donde la mayoría de los residentes de la ciudad quisieran vivir, y con razón.

Por su mayor parte hay una acera entre La Rambla y las aguas del Río de la Plata, y un parque o playa entre la acera y el agua. En esa acera, parque y playa es donde vimos a los uruguayos disfrutando de lo lindo. Le recomendamos que cuando ya esté saciado de todo tipo de actividad, tómese un descanso. Nada más relajante, y agradable con la apropiada compañía, que ver el sol ponerse desde Punta Gorda. Hay un restaurante allí, sobre la loma, donde sirven café con leche y “esconts” - tipo de panecillo de bizcocho - que no debe ignorar a esta hora del día.
Con respecto a las otras actividades, le sugerimos que vaya y no averigüe mucho que tal son. Los uruguayos son muy modestos y no les gusta presumir de lo que tienen. El parque zoológico se halla dentro de la ciudad, no muy lejos de las avenidas que hemos mencionado. Es un zoológico con sabor antiguo, va a ver ciertas jaulas y rejas pero también va a pasar un buen rato si le gustan los animales. Al otro lado de la bahía, sobre el Cerro de Montevideo, hay un fuerte al que le llaman Museo Militar Fortaleza General Artigas. Tiene una buena colección de armas y la vista de la capital es magnífica.

 Todos los folletos que hemos visto hacen mención de las actividades nocturnas ser limitadas. Nosotros no lo estimamos así. Los nightclubs abundan. Estuvimos en algunos que tocan tango y el público es quien lo baila, ¡espectacular! Visitamos otros de rock and roll, otros algo brasileños, y otros donde predominaba de música tropical. Por cierto, allí la música sí dura hasta el amanecer y según nos contaron, en tiempo de carnaval, no para. También existe la posibilidad de ir a un boliche, (lugar donde sirven tragos, algo así como un bar sociable) donde por seguro va a hacer amistades.

Los precios son módicos. No se les puede llamar caros pero tampoco son regalados. La vestimenta en invierno es lujosa, un buen traje y abrigo es lo adecuado. Aunque a las discotecas se debe llevar ropa casual.


Montevideo se encuentra dividido en barrios. Lo cual el visitante tal vez no note, y si es como nosotros que siempre andamos medios perdidos aun menos. Mas hacemos esta mención porque uno de esos barrios, el cual es uno de los más afluentes en el presente, tiene una playa que a mediados del siglo XX fue uno de los balnearios más famosos de América del Sur; en sus tiempos habiendo sido su nombre tan mencionado como el de Río de Janeiro. Hoy en día esa popularidad se ha trasladado a Punta del Este, sin embargo si algún día visita a Montevideo trate de darse una vuelta por Carrasco. No se apresure, observe los detalles, aspire el aroma de las flores, y permítale a su personalidad captar lo que Montevideo fue, es y será. En nuestro primer viaje así lo hicimos y desde entonces con una gran sonrisa decimos: en Montevideo hemos bailado, y el resto, es negociable.

Esta es nuestra primera página en Caminando sin rumbo. En ella deseamos reconocer las impresiones de otras personas que, al igual que nosotros, han tenido la suerte de visitar Montevideo.
 

El autor cierra el artículo con una cita:

"Montevideo con el Río de la Plata de rodillas a sus pies como implorando que nunca cambien sus sonrisas de amor y cariño que sólo los uruguayos y las simpáticas uruguayas tienen. Espero no morirme muy pronto porque quiero volver a ese Paraíso" ...palabras que salieron espontáneas de un corazón llenito de recuerdos..."  Agostinho I. Montemor, Portugal, 72 años. Enero, 2002.

Publicado por El Pais Viajes

 

 


URUGUAYOS DIFERENTES DE AMÉRICA Y EL MUNDO
 

Somos raros, o por lo menos somos distintos a unos cuantos. Me refiero a los uruguayos. Está claro que tenemos costumbres que nos distinguen: perfil bajo, pocos gritos, no muy fanáticos de las ocho horas, más bien humildes, de llegar tarde a todos lados, de poca memoria y muchos perdones, todos directores técnicos y votantes de cualquiera, menos del que esté de turno defraudán- donos. Esperamos la llegada del domingo y no sabemos bien qué hacer con él cuando aparece. Inventamos el “domilunes”, esa “tardecita-noche” parecida a un velatorio nacional. Hace muchos años queríamos que nuestros hijos fueran doctores o maestras.  Más adelante nos gustó que fueran banca-rios. Después quisimos tener un kiosco, o cualquier comercio que estuviera de moda. Así llenamos de clubes de video y canchas de pádel las ciudades de nuestro país. Al tiempo transformamos las canchas de pádel en gimnasios y en viveros, y a los clubes de video los volvimos cibercafés. Somos distintos. Para nosotros el año empieza cuando llega el último ciclista. No sé si no sería bueno armar el pinito de Navidad en Semana Santa, y mandarnos tarjetas deseándonos “próspero año nuevo” a partir de abril. Somos distintos. Matemáticamente siempre tenemos la chance intacta para entrar a ese lugar donde ya está el resto del mundo.Nos prometemos los cambios para después del fin de semana: la dieta, dejar el cigarro, correr, no perder más el tiempo en cosas que no lo merecen.  En fin, somos uruguayos. Por lo tanto incoherentes. Y no sólo porque tenemos un Penal de Libertad, un Arroyo Seco, un Cerro Chato, y un Estadio Charrúa en medio del Parque Rivera.
Somos incoherentes por mucho más que eso. Veamos: ¡En Cerro Colorado ganaron los Blancos y en la Blanqueada el Frente! Las llamadas retumban en Durazno, Melo y en San Carlos. ¡Pero no hay llamadas en Tambores!  El paseo para niños más importante de este país se llama Villa Dolores, y la edificación más grande del Uruguay la hizo un tipo de apellido Scasso.
¿Cómo entender que una plaza que se llama Cagancha no tenga baño? ¿Cómo entender que la Organización del Fútbol del Interior (OFI) sesione en Montevideo? Sinceramente, resulta difícil explicar que en Punta del Este los pobres vivan en un barrio de nombre J.F. Kennedy y los ricos en el Cantegril.
¿Alguien me puede explicar cómo es posible que los montevideanos cada vez que vienen al interior digan que van para afuera? ¿Cómo es posible que el único boxeador que llegó a pelear con Alí sea Evangelista? ¿Cómo es posible que Picasso nade, y de las Carreras escriba? Cómo entender que Aguas Dulces tenga solo agua salada, que Progreso descienda, que por Tarariras no pase ningún río, que después de La Paz vengan Las Piedras, que los duraznos sean de Canelones, y que en la Isla de Flores no haya ni siquiera un cartucho. Que los Treinta y tres orientales hayan sido como cuarenta, o que un húngaro nos hizo el himno. Sí, es entendible. Después de todo vivimos en un país que ni nombre tiene. Sólo sabemos que nuestra república está al oriente de un río llamado Uruguay.  Definitivamente somos una manga de incoherentes. Por donde nos busquen.  Por ejemplo, veamos un poquito la política uruguaya:
No es necesario ser un atento observador para darse cuenta de que Rubio no sólo que no es rubio sino que, como si fuera poco, es calvo.
¡Blanco es colorado! Iglesias no va a misa. Pita no fuma. Platero era un sindicalista, Ache no tiene hache, Obispo no tomó la comunión, y a la ley para despenalizar el aborto Tabaré la hizo abortar.En cualquier tema sucede lo mismo. La banda que gusta más se llama “No te va a gustar”. El escudo de Florida dice “Libertad y Progreso”. Pero Libertad está en San José y Progreso en Canelones. El Fata Delgado está cada vez más gordo. El músico que anda más clarito es el Negro Rada. Carrero anda en auto. Pepe Guerra es un tipo tranquilo. Peinado no tiene un pelo. Bueno es malo, Casal es uno solo, Carrasco es del campo, y Del Campo es de la ciudad. Hornos es un jugador frío, Rocha es de Salto, Bizera juega sin nada en la cabeza, Peña es de Nacional, y a Gesto no se le mueve un solo músculo de la cara.¿Tienen idea de cómo se llama la Escuela Nacional de Vitivinicultura? Bien, supongamos que no tuviera nombre y nosotros le tuviéramos que poner uno. Pensemos…¿Escuela de Vitivinicultura?... ¿Escuela de Vitivinicultura, Calidad y Estilo? No, no se llama así. ¿Estirpe y excelencia? Nooo, tampoco. La escuela de Vitivinicultura de este país dependiente del Consejo de Educación Técnico Profesional
La escuela de Vitivinicultura del Uruguay, pilar del conocimiento del proceso de producción de vino, soporte del desarrollo de los vinos de nuestro país, se llama: Tomás Berreta.

Marciano Durán
(autor del Código Blanes)

 

 

 

 

La varita de membrillo

 Mi padre había plantado los árboles frutales que cubrían todo el patio.

Perales, ciruelos, manzaneros, limoneros, naranjos, durazneros, mandarinos...y el membrillo. (¿o se dirá”membrillero”?) Al salir al patio, salvo si lo hacías mirando al suelo, lo veías siempre.

Desde mi despreocupada infancia, me llega imponente, esquelético, orgulloso. Ramas. Solo ramas, recortándose hermosas, destacándose en la escenografía “del fondo, en su entorno y en mi memoria, como si fuese un duraznero, en eterna espera de la primavera.

Algunas veces me brotan amaneceres majestuosos, magnificados, tal vez, por la distancia.

El sol perezoso, asomando por el monte, entre los eucaliptos, y la mágica descomposición de su luz, producida por la humedad del follaje, despertando las ramas una a una, y éstas desperezándose luminosas de rocío, bajo el amparo de la poblada y alegre palmera canora. Otra veces, son las noches, las que me ganan la memoria.

Luna llena, inmensa. Espectral, el paisaje.

La silueta negra del membrillo, desafíando la grandiosidad del astro, y al elevarse, el blanco disco, se me antoja que es el árbol, el que se mueve.

Una vez,”veo”que de la higuera vecina al membrillo, emerge un hombre, no tiene cara de malo, pero, es terrorífico, por que “salió de la higuera”.En verdad lo que impresiona es que, el árbol se recorta en su larga túnica blanca, que a pesar de la distancia, veo sus faciones, como si estuviera a mi lado.

El espectro desapareció tan rápido como había llegado, pero,quedó marcado a fuego en mi,y el cajoncito de la memoria, que guarda ese recuerdo, está siempre abierto, y de él asoma la cara seria y muda, de aquel hombre que me observa.

Era tal el miedo a la varita de membrillo, que a pesar de los bellos amaneceres, mi imaginación, distorsionaba imágines y situaciones; y las siluetas conocidas, deambulaban convertidas en diversos terrores nocturnos.

 Aunque su definición haya llegado con el psicoanálisis, el chantaje sicológico, que es viejo como el mundo, fué usado por mi madre, con un éxito tan rotundo, que avanzando en las tinieblas del tiempo, me acompaña,y  lo hará, hasta el postrero.

¡Pobre árbol calumniado!

Según la creencia popular, el árbol de membrillo, tiene muchas particularidades, virtudes y defectos; pero,hay una muy conocida, y no es precisamente, la del dulce o la mermelada : se dice que la vara verde de membrillo, es la que “duele más”.

En aquellos tiempos idos, en que los correctivos eran severos y a veces,hasta crueles, el miedo al castigo, muchas veces hacía pensar antes de desobedecer, pero otras, valía la pena el riesgo.

“¿Será cierto que duele tanto”?-me preguntaba-

Recuerdo a mi madre con su vestido “a media pierna”y un pañuelo en la cabeza, secándose las manos en un repasador,decirme imperiosa :

__ ¡Ya vas a ver! ¡Esperá un poquito que voy a buscar una varita de membrillo!

¿Esperar? Yo era desobediente, no estúpida.

¿Esperar que vaya hasta el fondo del terreno y vuelva a pegarme?

Desde que tengo conciencia, la oigo decir :

__ ¡La varita de membrillo, es lo mejor!

__ ¡Solo un “varazo”es suficiente –corroboraba mi abuela –

Por suerte, (¡¡Gracias abuelo!!) el terreno era grande, y más largo que ancho; y la sombra fresca de los frutales, en verano, o el viento gélido del invierno, disipaban su enojo. Y cuando mi madre volvía a entrar, vara en mano, al no verme, la vara quedaba olvidada sobre la mesa, y yo me encargaba de hacerla desaparecer rápidamente.

En mi recuerdo, el árbol de membrillo no conoce estaciones.

No sé como eran sus hojas,...tampoco sé, como duelen sus ramas.