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jajaja...!

...'ta buena esta!

 

ANUNCIAN INVERSIONES CERCANAS A US$ 2.000 MILLONES DURANTE EL GOBIERNO DE “PEPE” MUJICA

Multinacionales, rumbo al Uruguay

Uruguay estima recibir este año inversiones que superarían los 2.000 millones de dólares de parte de empresas multinacionales, que ven hoy a nuestro socio del Mercosur como una buena alternativa para el mercado regional. La información publicada la semana pasada en la página Infobae.com, entre las empresas que ya anunciaron su desembarco aparecen ArcelorMittal (de acero), Gazprom (petrolera rusa), Tata (fábrica automotriz de la India, que construirá el auto más barato del mundo), Kia Motors (automotriz), Renault y la aerolínea canadiense Jazz Airlines. Además, hace unos días se anunció la llegada de la firma alimenticia norteamericana Schreiber Foods y la empresa láctea brasileña Bom Gosto, de acuerdo a la publicación del diario “El Cronista Comercial”, de la semana pasada.   

Seguridad y estabilidad     Infobae destaca asimismo que las multinacionales tomaron esta decisión tras considerar que Uruguay tiene aspectos que se destacan como: estabilidad económica y jurídica, respeto a las instituciones, previsibilidad y planificación a largo plazo y políticas oficiales que facilitan el acceso a la inversión. Añade que los proyectos se intensificarán una vez que asuma el 1 de marzo próximo el presidente electo José Mujica, y entre los más importantes se estipula la unión de la petrolera estatal Ancap y Gazprom, para explotar yacimientos de hidrocarburos tanto en tierra como en el mar, y un acuerdo entre la línea aérea Pluna con Jazz Airlines.
Cabe destacar que estos anuncios coinciden con  el discurso positivo y abierto del presidente uruguayo electo, de “izquierda”, que es tomado como un gran ejemplo, ya que está generando expectativas muy positivas en inversionistas locales y extranjeros, que ven al Uruguay como un “nicho” clave para sus operaciones.
6 de Febrero de 2010

 

 


URUGUAYOS DIFERENTES DE AMÉRICA Y EL MUNDO
 

Somos raros, o por lo menos somos distintos a unos cuantos. Me refiero a los uruguayos. Está claro que tenemos costumbres que nos distinguen: perfil bajo, pocos gritos, no muy fanáticos de las ocho horas, más bien humildes, de llegar tarde a todos lados, de poca memoria y muchos perdones, todos directores técnicos y votantes de cualquiera, menos del que esté de turno defraudán- donos. Esperamos la llegada del domingo y no sabemos bien qué hacer con él cuando aparece. Inventamos el “domilunes”, esa “tardecita-noche” parecida a un velatorio nacional. Hace muchos años queríamos que nuestros hijos fueran doctores o maestras.  Más adelante nos gustó que fueran banca-rios. Después quisimos tener un kiosco, o cualquier comercio que estuviera de moda. Así llenamos de clubes de video y canchas de pádel las ciudades de nuestro país. Al tiempo transformamos las canchas de pádel en gimnasios y en viveros, y a los clubes de video los volvimos cibercafés. Somos distintos. Para nosotros el año empieza cuando llega el último ciclista. No sé si no sería bueno armar el pinito de Navidad en Semana Santa, y mandarnos tarjetas deseándonos “próspero año nuevo” a partir de abril. Somos distintos. Matemáticamente siempre tenemos la chance intacta para entrar a ese lugar donde ya está el resto del mundo.Nos prometemos los cambios para después del fin de semana: la dieta, dejar el cigarro, correr, no perder más el tiempo en cosas que no lo merecen.  En fin, somos uruguayos. Por lo tanto incoherentes. Y no sólo porque tenemos un Penal de Libertad, un Arroyo Seco, un Cerro Chato, y un Estadio Charrúa en medio del Parque Rivera.
Somos incoherentes por mucho más que eso. Veamos: ¡En Cerro Colorado ganaron los Blancos y en la Blanqueada el Frente! Las llamadas retumban en Durazno, Melo y en San Carlos. ¡Pero no hay llamadas en Tambores!  El paseo para niños más importante de este país se llama Villa Dolores, y la edificación más grande del Uruguay la hizo un tipo de apellido Scasso.
¿Cómo entender que una plaza que se llama Cagancha no tenga baño? ¿Cómo entender que la Organización del Fútbol del Interior (OFI) sesione en Montevideo? Sinceramente, resulta difícil explicar que en Punta del Este los pobres vivan en un barrio de nombre J.F. Kennedy y los ricos en el Cantegril.
¿Alguien me puede explicar cómo es posible que los montevideanos cada vez que vienen al interior digan que van para afuera? ¿Cómo es posible que el único boxeador que llegó a pelear con Alí sea Evangelista? ¿Cómo es posible que Picasso nade, y de las Carreras escriba? Cómo entender que Aguas Dulces tenga solo agua salada, que Progreso descienda, que por Tarariras no pase ningún río, que después de La Paz vengan Las Piedras, que los duraznos sean de Canelones, y que en la Isla de Flores no haya ni siquiera un cartucho. Que los Treinta y tres orientales hayan sido como cuarenta, o que un húngaro nos hizo el himno. Sí, es entendible. Después de todo vivimos en un país que ni nombre tiene. Sólo sabemos que nuestra república está al oriente de un río llamado Uruguay.  Definitivamente somos una manga de incoherentes. Por donde nos busquen.  Por ejemplo, veamos un poquito la política uruguaya:
No es necesario ser un atento observador para darse cuenta de que Rubio no sólo que no es rubio sino que, como si fuera poco, es calvo.
¡Blanco es colorado! Iglesias no va a misa. Pita no fuma. Platero era un sindicalista, Ache no tiene hache, Obispo no tomó la comunión, y a la ley para despenalizar el aborto Tabaré la hizo abortar.En cualquier tema sucede lo mismo. La banda que gusta más se llama “No te va a gustar”. El escudo de Florida dice “Libertad y Progreso”. Pero Libertad está en San José y Progreso en Canelones. El Fata Delgado está cada vez más gordo. El músico que anda más clarito es el Negro Rada. Carrero anda en auto. Pepe Guerra es un tipo tranquilo. Peinado no tiene un pelo. Bueno es malo, Casal es uno solo, Carrasco es del campo, y Del Campo es de la ciudad. Hornos es un jugador frío, Rocha es de Salto, Bizera juega sin nada en la cabeza, Peña es de Nacional, y a Gesto no se le mueve un solo músculo de la cara.¿Tienen idea de cómo se llama la Escuela Nacional de Vitivinicultura? Bien, supongamos que no tuviera nombre y nosotros le tuviéramos que poner uno. Pensemos…¿Escuela de Vitivinicultura?... ¿Escuela de Vitivinicultura, Calidad y Estilo? No, no se llama así. ¿Estirpe y excelencia? Nooo, tampoco. La escuela de Vitivinicultura de este país dependiente del Consejo de Educación Técnico Profesional
La escuela de Vitivinicultura del Uruguay, pilar del conocimiento del proceso de producción de vino, soporte del desarrollo de los vinos de nuestro país, se llama: Tomás Berreta.

Marciano Durán
(autor del Código Blanes)

 

 

 

 

...quiero al viejo pampero de mis inviernos,

 gaviotas perezosas en las playas, caras de sueño

 en los amaneceres de la Rambla, y el encanto que no supe,

 de las oscuras aguas del Plata...  

*

El Encanto perdido

Las mañanitas de la Rambla tienen ese”que sé yo”...
 

 

 

Exclusivo para elecciones

 Pablo lió un cigarro, lo encendió, aspiró y pensó en mañana. Día de elecciones. Hace cuatro elecciones que Pablo va a votar con El Chiche.

Con El Chiche y su camión.

¿Viste que los días de elecciones son distintos? Tratando de no caer en la retórica, ni hurgar mucho en lo abstracto: es como si los espíritus errantes de los caudillos ancestrales, emergieran enrareciendo el aire, y crearan una atmósfera expectante y ansiosa, donde cada Oriental siente que pone el corazón en las manos, invistiéndose de poder. El poder único, ilimitado,  paradójico y real de ejercer la “demo-cracia”. Este clima corre por las calles; trepa por árboles, columnas y edificios; se desliza dentro utilizando puertas, ventanas y chimeneas. El barrio,escupe propaganda política en cada esquina, y hasta los niños, desde su inocencia toman partido por algún candidato.

Pablo como todo su entorno se siente distinto hoy. Un poco “raro” y sobre todo: ansioso.

Sus tres décadas bohemias y juguetonas, parecen abandonarlo, y aflora el varón de antaño que le legaron sus mayores; serio, circunspecto, cargado del machismo característico de los albores de la república, cuando votar era un ritual donde no había lugar para la mujer, suegra o especies análogas. Por eso las llevó muy temprano. Las acompañó solícito, pero, un poco impaciente, a cada lugar donde les correspondía votar. Cuando hubo cumplido con todos, controló mecánica e innecesariamente dentro de su inseparable morral; palpó los bolsillos de su pantalón nuevo, para ver si llevaba la credencial.Todo en orden. Disimulando su impaciencia, armó un cigarro. Sentado, con la espalda encorvada, los codos apoyados en las rodillas y los dedos liándo con experiencia, era la prueba feaciente de que el gaucho oriental, que galopaba maloneando cerros, no desapareció, sino que vive en pequeños apartamentos, en pequeñas casas, en pequeños sueños, donde descansan sus raíces olvidadas entre la cibernética y las urgencias de la vida moderna. Con mate y termo en mano,le dió un beso a su mujer en la frente y partió. Antes de abrir la puerta, se giró para mirarla, respiró profundo y dijo grave,casi solemnemente:

- Me voy a votar.

Y allá va el Pablo, resuelto, pisando fuerte. Convencido de que esto es “cosa de hombres”,y que el “hombre”,debe ir a votar solo,o con otros hombres, para evidenciar la magnitud del acto que lleva a cabo. Frente al taller lo espera su compañero. El Chiche. El viejo del barrio. Personaje pintoresco. También se puede decir: viejo y pintoresco como el barrio;o tal vez: pintoresco viejo, personaje del barrio. No importa, han crecido juntos, el viejo y el barrio; y fueron enmarañando raíces al compás de la caída de los eucaliptus del Campo Español, que dieron su vida,para que surgiera la Villa.   El taller era el centro del barrio. Todos se encontraban ahí para cantar las buenas nuevas y llorar las malas. Pasado de generación en generación, la tradicción dictaba que ese punto de encuentro fuera escencial para la comunicación y/o entendimiento (discusiones o no mediante) de los vecinos.  El Chiche creció en el taller, como su padre y como su abuelo.  Era un “vago”simpático y cordial. No en el sentido etimológico de la palabra, sino en el mejor sentido de alegre compañerismo.  Era el líder de la barra, y envejeció líder, casi sin darse cuenta. Y tal vez por eso, aún sigue siendo”de la barra”. De todas las barras. De las de entonces, de las que vinieron después y de las de ahora. Tiene 3 camiones el Chiche. Alineados dentro del taller, pero,”su camión”es: “el camión”.

Chevrolet del ’58.

Su añejo motor funciona aún, estimulado por los extremos cuidados que le prodiga su dueño, pero en realidad, ese cansado corazón de hierro pistonea el ocaso de sus postreros días. El hombre siente galopar por su cuerpo un extraño cosquilleo, sus terminales nerviosas, pugnan por salir piel afuera. Son sentires que solo lo ganan los días que debe sacar “su camión” al mundo. La noche que precede al evento no puede conciliar el sueño. Amanece felíz, exitado, eufórico. Ahora, espera impaciente la llegada de su amigo. El camión sigue dentro, no lo saca hasta último momento, porque el polvo empaña facilmente el niquelado.

 Su principal preocupación es: un perfecto aspecto,...y que funcione.

Todo el barrio sabe, que hoy es el día que el viejo, saca a la calle su camión.Todo debe salir bien. Por el prestigio de los dos. Al fin ve acercarse a Pablo, y al mismo tiempo, a un vecino que le pide ir con ambos. Se miran sin saber que decirse, después de un momento, el Chiche ceremoniosamente, marcando cada movimiento, como siguiendo un rito solemne, abre de par en par las puertas del taller, y enseguida se pierde en su interior. No tarda en llegar hasta la calle un alagre ronrroneo que avanza. Emerge desde la profundidad, la trompa enorme, brillante de azul y níquel. Magnífica,i mponente, orgullosa y felíz como el Chiche, que desciende henchido y eufórico, cerrando cuidadosamente la puerta. Le dá dos o tres palmaditas en el capó y le llega la sonrrisa metálica y el guiño del señalero. Con parsimonia, sin emitir palabra pero tácitamente de acuerdo, los tres hombres arman sendos cigarros. Al subir al camión lo hacen rápido, orillando el miedo de que en algún momento, este se olvide de ronrronear.

Y parten. Felices los cuatro.

Al regreso, los acompañantes, previo agradecimiento por el honor, descienden a la entrada del taller; el Chiche y su camión desaparecen en su interior.

-¡ Muy bien, mi amigo,misión cumplida! -le dice a la máquina-

 Y como para despuntar el vicio, empieza a pulirlo, mientras agrega:

-Bueno, ahora tranquilo, que despacito, empezamos a prepararnos para la próxima elección.